LA TERAPIA VITAL

Un método fácil de entender y fácil de aplicar

La Terapia Vital está fundamentada en una nueva teoría de la seguridad personal que ayuda a detectar fácilmente el origen de las inseguridades y los complejos, y resulta óptimamente adecuada para favorecer que cada persona pueda convertirse en terapeuta de sí misma. El método es una síntesis de las principales ideas-fuerza de los libros de autoayuda de Antoni Bolinches a las que, el autor, ha incorporado determinados aspectos terórico-prácticos de los modelos terapéuticos de Viktor Frankl, Carl Rogers y Eric Berne, que inicialmente le sirvieron de referente para crear su modelo de intervención.

Presentación del método por el autor:

La Terapia Vital es el resultado de la sistematización de la experiencia clínica acumulada durante más de treinta años de actividad profesional. En el año 2004 decidí registrar oficialmente el método con el nombre de Terapia Vital porque es el que mejor describe las tres ideas-fuerza que lo caracterizan. La primera, es que lo que nos ayuda a progresar como personas son los malos momentos bien asimilados. La segunda, es que cada individuo puede convertirse en terapeuta de sí mismo a través de un diálogo interior que le ayude a desarrollar su mejor parte. Y la tercera, es que cuanto más participe la persona en su propio proceso de superación personal mayor seguridad alcanzará y mayor será su grado de madurez.

Si usted está dispuesto a aprender de sus errores y está de acuerdo en que, en la vida, los buenos momentos son para disfrutar y los malos para aprender tiene muchas posibilidades de que nuestro método pueda resultarle de utilidad.

LA TERAPIA VITAL

-Decálogo para comprenderla y aplicarla-

  1. Tú y yo somos seis.
    Conciliando las tres partes de mí podré entenderme con las tres partes de ti.

  2. Convierte tu mejor parte en tu mayor parte.
    Mejorarse no es hacerse distinto sino hacerse mejor.

  3. Cada cual puede ser el mejor maestro de sí mismo.
    Cuando desarrollas tus virtudes moderas tus defectos.

  4. Criticar a los otros no nos mejora a nosotros.
    La mejor crítica es la autocrítica.

  5. No hay crecimiento sin sufrimiento.
    Para poder crecer hay que saber sufrir.

  6. En la escuela de la vida la gran maestra es la herida.
    Los buenos momentos son para disfrutarlos y los malos para aprender.

  7. Aprende de tus errores y no cometerás otros mayores.
    Asumir el riesgo del fracaso ayuda a dar el siguiente paso.

  8. Vivir es arriesgarse, caer y levantarse.
    El error nos hace caer, pero el aprendizaje nos levanta.

  9. La inmadurez es una etapa inevitable y la madurez su evolución deseable.
    Cuando haces lo que debes te conviertes en quien quieres

  10. El tiempo todo lo cura...si la persona madura.
    Madurar es saber transformar las vivencias en experiencias gracias al diálogo interior y al sufrimiento productivo.

 

DEFINICIONES OPERATIVAS Y CONCEPTOS BÁSICOS
DE LA TERAPIA VITAL

Aceptación pasiva: Forma de aceptar la realidad en la que el sujeto reconoce la situación pero no actúa sobre ella.

Aceptación incondicional: Actitud que debe presidir la acción terapéutica para favorecer que la persona se acepte mejor a sí misma y pueda desarrollar sus potenciales inhibidos. Es un concepto rogeriano que contribuye a mejorar la autoestima del cliente, puesto que supone considerarlo digno de ser respetado y aceptado por el solo hecho de ser persona.

Actitud: Disposición previa a la acción que determina la forma en que la persona afronta la realidad e influye sobre la manera de reaccionar ante ella.

Actitud positiva: Forma de afrontar la acción desde una disposición de ánimo en la que el Adulto considera que aquello que debe realizar merece ser hecho o es adecuado para los objetivos que se propone.

Admiración: Sentimiento provocado por la valoración positiva que realiza el Adulto de un determinado hecho o comportamiento. La admiración facilita el aprendizaje por modelación y, por tanto, contribuye al desarrollo del Adulto creando modelos que sirven de referencia para educar al Niño.

Adulto: Parte del Yo que cumple una doble función en el equilibrio y maduración del sujeto. Con respecto al equilibrio actúa como intermediario para intentar conciliar las necesidades del Niño con las limitaciones que el Padre impone a su satisfacción. Y para favorecer la maduración, recaba información del mundo externo para ponerla al servicio del diálogo interior y facilitar que las decisiones que se tomen sean las más adecuadas para su propio desarrollo.

Adulto inmaduro: Estado del Adulto propio de la persona joven que ha sido educada en un modelo permisivo y no avanza en su proceso de maduración.

Adulto maduro: Estado del Adulto cuando, desde un Niño caprichoso o reprimido, ha sabido evolucionar hacia la madurez, gracias a su capacidad de decidir y realizar las suficientes conductas de autoafirmación.

Adulto neurótico: Estado del Adulto cuando, por la rigidez o complacencia del Padre, es incapaz de conseguir que el Niño se eduque lo suficiente como para no quedarse en una posición de caprichoso o reprimido.

Agravio comparativo: Percepción de trato injusto que siente un sujeto cuando su Adulto considera que otras personas son valoradas o tratadas con mayor deferencia, sin que esas atenciones estén justificadas por una situación o circunstancia que las haga entendibles.

Aislamiento: Mecanismo de defensa que utiliza el Niño para evitar el displacer o el sufrimiento que le produce un determinado acontecimiento que no está en condiciones de asumir sin descompensarse. Entonces, lo que hace es guardarlo en el inconsciente e intentar olvidarse de él. El problema es que esa forma de actuar no le permite asimilar lo ocurrido y lo acontecido sigue vivo en su inconsciente, dispuesto a resurgir cuando un hecho similar reactualice las vivencias negativas que se pretenden mantener aisladas. Por eso, este mecanismo resulta poco adaptativo para el Adulto y cuando se utiliza con frecuencia contribuye a neurotizarlo.

Alicientes Vitales: Aquellos aspectos de nuestra realidad que nos proporcionan estímulos, placeres y gratificaciones que hacen más agradable la existencia.

Altruismo: Forma de expresar el egoísmo propio que resulta beneficiosa para el prójimo. Es la máxima expresión del egoísmo positivo.

Amor armónico: Tercer facilitador de la felicidad. Se produce cuando dos personas comparten un proyecto afectivo-sentimental-sexual desde un nivel de compatibilidad y grado de madurez que hace que la relación resulte enriquecedora para ambos.

Análisis Transaccional: Método terapéutico creado por Eric Berne en 1958. Parte de la base que analizando las transacciones que se producen entre los tres estados del Yo que son el Padre, el Adulto y el Niño, la persona puede mejorar su grado de madurez y su capacidad para relacionarse con los demás

Anulación: Mecanismo de defensa consistente en hacer una cosa buena para neutralizar el sentimiento de culpa provocado por una mala acción previamente realizada. Es, por tanto, un recurso que utiliza el Adulto para sentirse menos culpable por un acto reprobable cometido por su Niño. Cuando la anulación está al servicio del desarrollo del Adulto, porque la conducta compensatoria ayuda a educar al Niño, resulta adaptativo; pero es más frecuente que forme parte de un juego neurotizante entre los comportamientos inmaduros de un Niño que no sabe controlarse y un Padre débil que intenta anular, como puede, la mala conciencia provocada por la acción previa de su propio Niño.

Aprendizaje vital: Asimilación positiva de la realidad que contribuye al proceso de maduración del sujeto. Se produce cuando la persona es capaz de transformar las vivencias en experiencias.

Atractividad: Capacidad de despertar el interés ajeno como consecuencia del desarrollo adecuado de los valores personales.

Autenticidad: Actitud desprovista de fingimientos que surge cuando la persona actúa de forma espontánea, después de armonizar sus contradicciones y desarrollar su Adulto.

Autoaceptación superadora: Es la primera de las cuatro herramientas terapéuticas del método. Consiste en favorecer, en el cliente, un proceso intrapsíquico mediante el cual su Adulto queda en condiciones de llevar mejor lo que no puede cambiar, porque está implicado en cambiar aquellos aspectos de su realidad sobre los que sí puede intervenir.

Autoconcepto: Percepción que tiene el sujeto de sus propios valores. Depende del refuerzo social, pero puede ser desarrollado desde la voluntad. Es la tercera vía de la seguridad personal y la más asequible a la acción terapéutica.

Autoestima: Percepción que tiene el sujeto de ser digno de ser querido. Depende fundamentalmente de cómo se ha sentido querido en la infancia, aunque puede ser reforzada posteriormente por el afecto de personas que son significativas para él. Es la primera vía a través de la cual la persona adquiere seguridad personal.

Autoimagen: Percepción que tiene el sujeto de su propio atractivo físico. Se establece después de los cambios anatómicos propios de la adolescencia y se convierte en la segunda vía de la seguridad personal.

Autonomía vital: Propiedad que adquiere el sujeto después de haber tomado las suficientes decisiones cruciales como para considerarse el principal responsable de su propia realidad.

Balance existencial: Resultado del estado de cuentas de la realidad de un sujeto, en el que en el Activo se anotan los logros personales, la estabilidad emocional, los bienes materiales y la satisfacción que esas cosas le producen. Y en el Pasivo figura todo aquello que sin la suerte o la ayuda ajena nunca hubiera logrado, más lo que debe atribuirse a su capacidad y esfuerzo. Cuanto mayor es el protagonismo que se atribuye a la propia capacidad y esfuerzo, mayor es el grado de autonomía vital que se adquiere.

Bondad: Tendencia del comportamiento que resulta del compromiso que una persona adquiere, consigo misma, para que el derecho a la satisfacción de las necesidades que su Adulto considera lícitas, no perjudique a terceras personas.

Buena memoria: Aquella que retiene lo positivo y sabe convivir con lo negativo hasta lograr olvidarlo por asimilación.

Carácter: Comportamiento consciente autorregulado y, por tanto, asequible al cambio a través de la acción voluntaria del individuo.

Carácter inmaduro: Es el propio de las personas jóvenes que han sido educadas en un modelo demasiado permisivo. En su conducta predomina un Niño caprichoso que se caracteriza por la poca resistencia a la frustración. Puede evolucionar hacia el perfil maduro según su capacidad de educar a su Niño y desarrollar su Adulto. Cuando no lo consigue el perfil puede cronificarse hasta constituirse en carácter neurótico.

Carácter maduro: Aquel que se forma con los años a partir de los perfiles inmaduro, reprimido o neurótico, cuando la persona aprende de sus errores, gracias a la aplicación del sufrimiento productivo y a la aceptación superadora de su realidad.

Carácter neurótico: Aquel que se forma con los años a partir de los perfiles inmaduro o reprimido cuando el sujeto no encuentra un cauce adecuado para el desarrollo de su Adulto.

Carácter reprimido: Es el propio de las personas jóvenes que han sido educadas en un modelo demasiado estricto. En su conducta predomina un Padre rígido que deja poco espacio para la satisfacción de las necesidades del Niño. Puede evolucionar hacia la madurez cuando es capaz de desarrollar el diálogo interior hasta un grado tal que el Adulto consiga convencer al Padre sobre la necesidad de satisfacer de forma adaptativa las demandas del Niño.

Ceder: Aceptar planteamientos, o incorporar comportamientos, que entran en conflicto con los criterios del Adulto. La cesión es consecuencia del miedo del Niño a perder la aceptación o el afecto de la persona que la motiva. Las cesiones resultan contraproducentes para el desarrollo del Adulto porque frustran al Niño y generan agravios comparativos.

Circunstancia: Contexto social que configura el marco relacional donde se desarrolla la vida del sujeto.

Circunstancias personales: Aspectos biográficos y condicionantes vitales que hacen comprensible la realidad del sujeto e influyen significativamente en su comportamiento.

Clarificación psicolingüística: Es la tercera de las cuatro principales herramientas terapéuticas del método. Consiste en ayudar a que el cliente interprete el significado latente de los lapsus lingüísticos en los que incurre durante la sesión o en los textos que aporta como material de análisis.

Competencia metodológica: Sentimiento que se alcanza cuando el terapeuta percibe que un determinado modelo de intervención coincide con su propia manera de ver y entender la forma de resolver los problemas psicológicos y lo domina lo suficiente como para utilizarlo desde la congruencia personal.

Competencia sexual: Es la cuarta vía de la seguridad personal y la que se desarrolla más tardíamente en el sujeto, porque requiere suficientes vivencias sexuales previas para determinarla. Está relacionada, por una parte, con la autoestima y la autoimagen; y por otra, con la propia valoración del sujeto con respecto a su anatomía sexual y su capacidad de dar y recibir placer.

Complejo: Vivencia desproporcionada de un defecto que limita o resta seguridad personal en quien lo padece.

Comprensión empática: Capacidad de entender al otro en su mundo perceptivo, respetando su modo de ver y vivir las cosas.

Conceder: Aceptar planteamientos o incorporar comportamientos que el Adulto considera adaptativos para mantener la calidad de una relación. En las relaciones interpersonales debe considerarse el modelo de comportamiento de elección frente a la cesión, puesto que conceder contribuye a fortalecer al Adulto y a educar al Niño, mientras que ceder crea incongruencia en el Adulto, frustra al Niño y satura al Padre.

Conciencia: Límite que impone el Padre al Niño para que, al satisfacer sus necesidades, procure no perjudicar a otras personas.

Conductas de autoafirmación: Comportamientos decididos desde el Adulto a favor de su propio desarrollo o fortalecimiento que, al ser realizados, despiertan sentimiento de congruencia porque la persona nota que contribuyen a aumentar su seguridad, ya que le permite alcanzar sus objetivos vitales y resolver sus problemas.

Congruencia: Satisfacción interior que alcanza el sujeto cuando su comportamiento está regido por un Adulto suficientemente desarrollado como para conseguir que tanto el Niño como el Padre acepten sus decisiones sin frustración ni sentimiento de culpa.

Consumo o consumismo: Cuarta disyuntiva de elección en las decisiones que posibilitan la felicidad. La persona que consume selectivamente disfruta de lo que consume y aumenta su autonomía personal. En cambio la que lo hace indiscriminadamente hace que su felicidad dependa del consumo y corre el riesgo de instalarse en la insatisfacción permanente.

Conversión: Mecanismo de defensa que se conoce, también, con el nombre de somatización, puesto que consiste en convertir un impacto o sufrimiento psicológico que no se sabe asimilar, en una dolencia orgánica sobre la que se desplaza la atención. El ejemplo más común, gráfico y frecuente, es el de aquella persona que le empieza a doler la cabeza porque tiene un problema y entonces se toma una aspirina para tratar el síntoma en lugar de dedicar su esfuerzo a resolver el conflicto. Se trata, por tanto, de un mecanismo que dificulta el desarrollo del Adulto porque el sujeto se entretiene en buscar soluciones al síntoma en lugar de dedicarse a tratar la causa que lo provoca.

Cooperar o competir: Quinta disyuntiva de elección en las decisiones que posibilitan la felicidad. Es la expresión psicosocial de la aplicación de las cuatro previas citadas en Decisiones para ser feliz. Por tanto, quien primero fracasa y opta por la superación del sufrimiento, es fácil que después prefiera el ser al tener y que entonces se incline hacia un consumo selectivo que le conduzca a cooperar con sus semejantes creando las condiciones que hacen posible la felicidad.

Crisis de autoaceptación psicoestética: Primera crisis existencial relacionada con la asimilación de la imagen adulta. Se produce durante la adolescencia y la primera juventud. Cuando se supera adecuadamente contribuye a mejorar la autoimagen.

Deber: Exigencia social o moral libremente asumida por el Adulto. Es la vivencia de elección frente a la obligación, puesto que el deber fortalece al Adulto, mientras que la obligación le satura.

Decisiones cruciales: Constituyen una categoría superior de conductas de autoafirmación y son, a su vez, la máxima expresión de las mismas. Pueden expresarse en forma de iniciativas de cambio o en forma de responsabilidades asumidas.

Decisiones para ser feliz: Forma de calificar las cinco disyuntivas de elección que propone el autor como vías de acceso a la felicidad: fracaso o frustración, superación o sufrimiento, ser o tener, consumo o consumismo y cooperar o competir.

Defecto: Rasgo que la persona no acepta de sí misma, porque considera que le genera una desventaja o agravio comparativo, en el ámbito de la autoimagen, el autoconcepto o la competencia sexual. Cuando el Adulto lo acepta superadoramente queda integrado en la personalidad de forma adaptativa pero, cuando no es así, puede convertirse en un complejo.

Desplazamiento: Es el más utilizado de todos los mecanismos de defensa y, gracias a él, podemos convivir en sociedad y mantener relaciones civilizadas. Las dos variantes de desplazamiento más comunes son la del sujeto al objeto y la de la acción a la palabra, gracias a las cuales se evitan innumerables problemas y conflictos interpersonales. A la primera categoría pertenecen todos aquellos actos de violencia que el Niño querría dirigir a un sujeto y el Adulto logra desplazar a un objeto. Por ejemplo, romper un plato en lugar de pegarle una bofetada a la persona con quien se está discutiendo. Y la segunda categoría está formada por todos aquellos insultos y comentarios despectivos, destinados a las personas que el Niño querría agredir físicamente, pero que el Adulto logra convertir en agresión verbal. Es, por tanto, un mecanismo útil y necesario gracias al cual el Niño consigue educarse y el Adulto puede madurar.

Diálogo interior: Es la segunda de las cuatro principales herramientas terapéuticas del método. Consiste en que el terapeuta facilite un intercambio de puntos de vista entre el Padre, el Adulto y el Niño del cliente para que la persona aprenda a tomar las decisiones desde el Adulto o a favor de él.

Dificultadores de la felicidad: Forma de calificar las tres principales fuentes que dificultan la felicidad porque actúan de inhibidores o antagonistas de los facilitadores. Son el sentimiento de culpa, el sentimiento de inferioridad y el vacío afectivo.

Egoísmo: Forma de comportamiento con el que la persona intenta satisfacer sus necesidades y preservar sus intereses. Es el resultado del proceso de sublimación y represión que ha permitido la socialización del ser humano. Para que no resulte socialmente nocivo debe ser regulado por el Adulto desde un grado de madurez personal que permita su expresión positiva.

Egoísmo negativo: Aquel que no tiene en cuenta el derecho ajeno a satisfacer sus propias necesidades y prioriza las propias con comportamientos decididos desde el Niño inmaduro o neurótico.

Egoísmo positivo: Forma de reconocer, regular y ejercitar el egoísmo que permite satisfacer las propias necesidades sin conculcar el derecho de los demás a satisfacer las suyas. Para hacerlo posible, el sujeto debe actuar desde el Adulto o a favor de él, hasta un punto que le genere congruencia y resulte sintónico con la Ley de la Bondad.

Elucidación: Tercero de los cinco elementos básicos de la técnica terapéutica. Consiste en ayudar al cliente para que, a través del diálogo interior, se ayude a sí mismo a concienciar el material experiencial que no está suficientemente integrado en su Adulto.

Empatía: Grado de comunicación interpersonal que permite sintonizar con las inquietudes, problemas y preocupaciones de las personas sin juzgarlas ni criticarlas. No es un sentimiento opuesto a la simpatía, sino su expresión más profunda puesto que se trata de una simpatía primaria fundamentada en la aceptación incondicional del sujeto en quien se centra. Para que se produzca, se requiere un grado de madurez y un clima de comunicación que sólo suele darse en las relaciones terapéuticas.

Envidia: Sentimiento negativo que experimenta el sujeto cuando su Adulto no está en condiciones de reconocer el mérito o valor de una determinada persona o comportamiento. En al ámbito de las relaciones interpersonales actúa como contrapunto indeseable de la admiración, puesto que en ésta el Adulto incorpora valores positivos del elemento admirado, mientras que en la envidia el Niño rechaza lo que no está en condiciones de incorporar aunque su Padre le diga que aquello es bueno para él. En la envidia el Niño se frustra, el Adulto se neurotiza y el Padre se siente culpable.

Esfuerzo: Energía empleada en una acción orientada a la consecución de un fin. Para que pueda mantenerse debe recibir un refuerzo proporcionado.

Especialista en Terapia Vital: Licenciado en Psicología que se dedica a la psicoterapia desde esta metodología. La titulación se obtiene al cursar, con aprovechamiento, el Posgrado de Especialización que imparte el autor a través de su Instituto y en colaboración con otras instituciones académicas.

Estados del Yo: Forma en que definía Berne las tres partes que determinan a nivel psicológico el comportamiento humano: el Padre, el Adulto y el Niño. El Padre simboliza las convenciones y restricciones sociales a las que debe someterse el sujeto. El Adulto decide el comportamiento después de analizar la información que recibe del mundo externo y de intentar armonizar las necesidades del Niño con las limitaciones que impone el Padre a su satisfacción. Y el Niño representa la parte instintiva que intenta satisfacer sus necesidades básicas. En lenguaje psicoanalítico podríamos decir que el Padre se rige por el principio del deber, el Niño por el de placer y el Adulto debe armonizar las demandas de ambos desde el principio de realidad.

Evolución personal: Proceso mediante el cual la persona va ganando seguridad y madurez a medida que va asimilando adecuadamente sus experiencias vitales.

Experiencia: Aquello que se aprende de lo que se vive y sirve de referente conductual para mejorar el comportamiento posterior.

Facilitadores de la felicidad: Forma de calificar las tres vías a través de las cuales la mayoría de las personas experimentan la vivencia de felicidad. Son la congruencia interna, la realización personal y el amor armónico.

Felicidad: Estado de bienestar psicofísico resultante de la conjunción de un Niño suficientemente gratificado, un Adulto adecuadamente realizado y un Padre satisfecho por el comportamiento de ambos. Se alcanza con la adecuada gestión de los tres facilitadores y tomando las cinco decisiones que la hacen posible.

Felicidad consumista: Aquella que fundamenta su obtención en el disfrute de abundantes fuentes de placer basadas en el confort y el consumo.

Felicidad humanista: : Aquella que fundamenta su obtención en la mejora de la seguridad y en el desarrollo de las capacidades personales.

Felicidad madura: Aquella que resulta de la conjunción de un Niño suficientemente gratificado, un Adulto adecuadamente realizado y un Padre satisfecho por el comportamiento de ambos.

Formación reactiva: Mecanismo de defensa consistente en negarse una cosa por la vía de creer o hacer justamente la contraria.

Fórmula: Combinación de factores que se convierten en norma para alcanzar un fin.

Fórmula de la seguridad: Conjunto de tres sumas que propone el autor para alcanzar la seguridad a través del sistema de autoayuda.

Fracaso o frustración: Primera disyuntiva de elección en las decisiones que posibilitan la felicidad. El fracaso supone acción previa mientras la frustración es consecuencia de la inacción. Por tanto, es preferible el fracaso puesto que permite un aprendizaje vital que posteriormente puede facilitar la realización personal.

Frustración primaria: Sensación de impotencia e insatisfacción que experimenta una persona cuando no es capaz de activarse al servicio de sus propios proyectos o ideales.

Frustración secundaria: Mecanismo psicológico de autoengaño por el cual una persona acepta no movilizarse al servicio de sus propios proyectos u objetivos vitales, porque ya ha fracasado una vez. La frustración secundaria suele ser más inmovilizadora que la primaria, porque el Niño del sujeto utiliza la excusa del intento previo para permanecer en la inacción y evitar el riesgo de un nuevo fracaso.

Herramientas psicológicas: Estrategias autorreflexivas que adecuadamente utilizadas favorecen la seguridad y la madurez personal. En el ámbito de la Terapia Vital las principales son el diálogo interior, las conductas de autoafirmación y el sufrimiento productivo.

Identificación: Es el mecanismo de defensa más ambivalente de todos, puesto que puede resultar enriquecedor para el Adulto o evitar su proceso de maduración, según como la persona interiorice el perfil del sujeto externo que toma como modelo de identificación. Por suerte, la identificación puede ser activa, reactiva y selectiva. Eso permite que un mal modelo pueda provocar una identificación reactiva que beneficie al sujeto y viceversa. Lo ideal sería que las personas pudieran realizar, desde el Adulto, las identificaciones selectivas apropiadas para enriquecer su personalidad incorporando las mejores virtudes de las personas con las que se relacionan.

Incidencia futura: Quinto y último elemento básico de la técnica terapéutica. Consiste en ofrecer argumentos en virtud de los cuales el cliente queda en condiciones de incorporar, al diálogo interior, informaciones que le permiten valorar las consecuencias de las decisiones que puede adoptar para resolver una determinada situación. Los razonamientos utilizados a tal efecto permiten diferenciar dos modalidades de este recurso terapéutico: las soluciones posibles, cuando lo que se ofrece a la valoración del Adulto son distintas formas viables de resolver la situación. Y las consecuencias probables cuando se le informa de cuáles suelen ser las repercusiones que se derivan de la decisión que desea adoptar. Para utilizar con eficacia ambas variantes se requiere que el terapeuta haya acumulado un alto grado de experiencia para poder aportar datos sobre las distintas evoluciones que han experimentado otros clientes en situaciones similares.

Incomodidad positiva: Aquella que siente la persona cuando reconoce que un mensaje ajeno es bueno para su Adulto pero llega en un momento en el que su Niño todavía no está preparado para aceptarlo.

Infelicidad: Estado de malestar psicofísico provocado por la insatisfacción que siente la persona cuando su grado de congruencia, realización personal y amor armónico no adquiere los niveles de calidad que su Adulto necesita.

Inhibición: Mecanismo de defensa consistente en evitar la acción cuando el individuo no sabe resolver una determinada situación. Cuando está al servicio del Adulto facilita el diálogo interior y resulta adaptativa, pero cuando está al servicio del Niño impide su aprendizaje vital y, por tanto, la posibilidad de que la persona aprenda de su experiencia.

Iniciativas de cambio: Decisiones cruciales que se toman desde el Adulto después de un diálogo interior suficiente y suponen un cambio radical de la situación precedente del sujeto. Contribuyen al desarrollo del Adulto y junto a las responsabilidades asumidas, forman la expresión máxima de las conductas de autoafirmación.

Instrumentos psicológicos: Todas las fórmulas, estrategias y procesos que propone el autor para favorecer la evolución de la persona desde la seguridad presente a la plenitud futura.

Inteligencia: Facultad intelectual que determina la capacidad de adaptación a un medio hostil y facilita la resolución de situaciones complejas. Utilizada a favor del Adulto permite la maduración personal, pero cuando está al servicio del Niño o del Padre puede conducir a la neurosis.

Inteligencia constructiva: Forma de utilizar la inteligencia en clave de comunicación Adulto-Adulto que hace sentir bien tanto al emisor como al receptor.

Inteligencia destructiva: Forma de utilizar la inteligencia desde una clave de comunicación Padre-Niño que hace sentir inferior al receptor porque el emisor se sitúa en un plano de superioridad.

Inteligencia que enamora:La que dimana de las personas que previamente la han utilizado para mejorarse.

Interpretaciones hipotéticas: Cuarto de los cinco elementos básicos de la técnica terapéutica. En ellas el terapeuta plantea distintas hipótesis sobre las razones por las cuales el cliente ha reaccionado de forma poco adaptativa, o ha vivido negativamente, una determinada realidad. Para que la intervención produzca el efecto de facilitar las elucidaciones, el terapeuta debe ofrecer un abanico de posibilidades que el cliente perciba como potencialmente correctas desde su ámbito de análisis y capacidad de aceptación de la realidad.

Lemas terapéuticos: Citas, pensamientos y refranes que, utilizados adecuadamente, ayudan a que el cliente mejore su estado de ánimo y se movilice hacia la resolución de sus problemas y la consecución de sus objetivos terapéuticos. Constituyen un importante material de apoyo al servicio de las herramientas terapéuticas y son uno de los signos de identidad del método.

Lenguaje PAN: Forma coloquial que utiliza el autor para referirse a su modo de explicar y analizar la conducta desde el sistema PAN.

Llei de la bondad: Principio que sirve de guía para que las conductas de autoafirmación cumplan la triple condición de reforzar el Adulto, educar al Niño y hacer que el Padre ayude a crear una escala de valores sociales inspirada en el egoísmo positivo. Para que el comportamiento se ajuste a la Ley de la Bondad basta con tomar como referente la Ley fundamental de la razón pura práctica de Immanuel Kant que dice: obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal.

Libre albedrío:Principio filosófico que defiende la potestad del ser humano para actuar libremente y que, por tanto, considera que el futuro no está determinado previamente, sino que lo marca el propio sujeto con su conducta.

Madurez: Grado de equilibrio y serenidad que se alcanza a través de la asimilación positiva de los acontecimientos negativos de la vida. Es el resultado de la superación de las distintas fases críticas de la biografía del sujeto gracias a la aplicación del sufrimiento productivo y a la realización de conductas de autoafirmación.

Máxima sabiduría: Estado que puede alcanzar una persona, a partir de los sesenta años, cuando su inteligencia constructiva es elevada y su madurez óptima.

Método terapéutico: Base teórica en la que se apoya el psicólogo clínico para ejercer su función.

Mecanismo de defensa: Concepto de origen psicoanalítico que sirve para designar las maniobras psicológicas que utilizan el Niño y el Adulto para evitar que determinados fenómenos vivenciales afecten a su seguridad o le produzcan sufrimiento. Cuando los utiliza el Adulto pueden considerarse adaptativos y contribuyen a la maduración del sujeto, pero cuando los utiliza el Niño contribuyen a cronificar la inmadurez. La clasificación y denominación de referencia es la utilizada por Ana Freud en su libro “El Yo y los mecanismos de defensa”, aunque he reducido su número a los doce más frecuentes y he adaptado las definiciones y el funcionamiento de los mismos al lenguaje de la Terapia Vital. De acuerdo con estas consideraciones, los mecanismos de defensa que están desarrollados en este glosario son los siguientes: sublimación, negación, proyección, regresión, inhibición, identificación, anulación, aislamiento, desplazamiento, conversión, racionalización y represión.

Momento cumbre: Vivencia de intensa satisfacción que se produce cuando la persona alcanza un nivel de competencia o habilidad, en la expresión de sus capacidades, que hasta entonces no había logrado.

Negación: Es el mecanismo de defensa que utiliza el Niño cuando no está en condiciones de aceptar una determinada realidad. El problema es que, cuando lo adopta, su Adulto no se desarrolla porque no aprende a resolver aquello que se está negando a la conciencia. Es, por tanto, un mecanismo poco adaptativo porque mantiene a la persona en la inmadurez y puede contribuir a que se neurotice.

Neurosis: Estado de desequilibrio psicológico, caracterizado por la fragilidad emocional, la variación en el estado de ánimo y los comportamientos poco adaptativos, que presenta un sujeto cuando su Adulto está dominado por el Niño o el Padre, o oscila radicalmente entre ambos.

Niño: Parte infantil del Yo que intenta satisfacer sus necesidades sin hacer demasiado caso a lo que le prohíbe el Padre. En el Niño residen la intuición, la creatividad, los impulsos y el disfrute espontáneo, pero también la poca resistencia a la frustración y la poca capacidad para disciplinarse, puesto que se rige por el principio de placer.

Niño caprichoso: Forma de calificar la parte infantil del Yo cuando no sabe evolucionar y mantiene una influencia excesiva en la persona porque su Padre es demasiado complaciente y su Adulto no consigue madurar.

Niño educado: Propiedad que alcanza la parte infantil del Yo cuando su Adulto consigue armonizar el principio del placer con el principio de realidad porque ha sido capaz de entender que la mejor manera de obtener gratificaciones es que éstas sean aceptables para el Padre. El Niño queda educado cuando asume ciertas renuncias a la satisfacción de sus necesidades, en beneficio del desarrollo o fortalecimiento de su Adulto.

Niño invisible: Cuarta variante de biografía infantil que se encuentra en el origen del síndrome de Peter Pan. Se refiere a aquel niño que dentro del hogar no encuentra calor afectivo porque no juega un papel relevante en la dinámica familiar.

Niño reprimido: Forma de calificar a la parte infantil del Yo cuando no ha conseguido desarrollar el Adulto y su Niño no puede satisfacer sus necesidades porque su Padre rígido se lo impide.

Normalidad biográfica: Aquella que resulta comprensible en función de las circunstancias en las que se ha desarrollado la vida del sujeto, aunque no se ajuste a la normalidad estadística.

Objetivos vitales: Aspiraciones y metas que las personas se van marcando a lo largo del desarrollo de su historia personal.

Obligación: Exigencia social o moral que acepta el Adulto por imposición de su Padre rígido. Es una vivencia negativa que puede positivarse convirtiéndose en deber, a través del diálogo interior.

Optimismo: Tendencia o propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable. Es un rasgo de la personalidad que está relacionado con el temperamento y la calidad y forma de interiorizar las vivencias infantiles.

Padre: Parte de los estados del Yo que aporta al individuo toda la información relativa a las normas de conducta que debe seguir el sujeto de acuerdo con las convenciones sociales, los principios legales y los códigos morales propios del modelo social en el que ha sido educado. Actúa desde el sentido del deber y su misión es evitar que el Niño sea demasiado caprichoso.

Padre complaciente: Forma de calificar a la parte restrictiva del Yo, cuando está poco desarrollada y es incapaz de negarle al Niño nada de lo que pide.

Padre dialogante: Forma de calificar a la parte restrictiva del Yo, cuando participa en el diálogo interior y contribuye, con sus aportaciones, a educar al Niño.

Padre rígido: Forma de calificar a la parte restrictiva del Yo, cuando está hipertrofiada e impone al Adulto un modelo de comportamiento que frustra constantemente al Niño.

Patito feo: Tercera de las cuatro variantes de la biografía infantil que se encuentra en el origen del síndrome de Peter Pan. Sirve para identificar a aquel niño que se considera el menos agraciado de todos los hijos que componen una determinada familia.

Persona extradeterminada: Aquella que actúa de acuerdo con pautas y normas externas porque el Niño busca la aprobación o el Padre hipertrofiado impone su criterio.

Persona inmadura: Aquella que tiene un Niño caprichoso, un Adulto poco desarrollado y un Padre complaciente.

Persona intradeterminada: Aquella que actúa con pautas y normas decididas desde el Adulto aplicando el principio de congruencia y la Ley de la bondad. Es el rango que adquiere una persona óptimamente madura.

Persona madura: Aquella que tiene un Adulto desarrollado y es capaz de integrar, en su comportamiento, las demandas de un Niño educado que sabe aceptar las limitaciones que le impone un Padre dialogante.

Persona neurótica: Aquella que tiene un comportamiento poco adaptativo, caracterizado por la fragilidad emocional y la variación en el estado de ánimo, porque no ha sido capaz de encontrar la manera de satisfacer las necesidades de su Niño sin que su Padre le castigue o se vuelva demasiado complaciente.

Persona reprimida: Aquella que tiene un Padre rígido, un Adulto poco desarrollado y un Niño frustrado por exceso de contención en la satisfacción de sus necesidades.

Persona sabia: Aquella que actúa de forma congruente, madura, responsable y respetando el bien común.

Persona segura, madura y feliz: Aquella que ha logrado integrar adecuadamente su experiencia vital y ha encontrado el modo de expresar óptimamente sus capacidades. Es el resultado de una vida que ha posibilitado ese proceso y puede conseguirse, también, a través del sistema de autoayuda que propone el autor.

Personalidad: Conjunto de características psicológicas que singularizan a un sujeto.

Pesimismo: Tendencia o propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto menos favorable. Es un rasgo de la personalidad que está relacionado con el temperamento y la calidad y forma de interiorizar las vivencias infantiles. No puede corregirse del todo, pero puede moderarse a través de las actitudes positivas.

Peter Pan: Hombre inmaduro con aspecto de adulto y necesidades de niño.

Peter Pan intelectual: Variante de joven Peter Pan que tiene una autoimagen negativa y un autoconcepto positivo.

Peter Pan narcisista: Variante de joven Peter Pan que tiene una autoimagen positiva y un autoconcepto negativo.

Peter Pan seductor: Variante de joven Peter Pan que tiene una autoimagen positiva y un autoconcepto positivo.

Peter Pan servicial: Variante de joven Peter Pan que tiene una autoimagen negativa y un autoconcepto negativo.

Plenitud personal: Grado máximo de madurez que puede alcanzar una persona, a partir de los sesenta años de edad, cuando ha asimilado adecuadamente sus experiencias vitales y se ha enriquecido con ellas.

Príncipe destronado: Primera de las cuatro variantes de biografía infantil que se encuentra en el origen del síndrome de Peter Pan. Se refiere a aquel niño que, siendo hijo único y centro de atención de sus padres, pierde su protagonismo como consecuencia del nacimiento de un hermano.

Príncipe vagabundo: Segunda de las cuatro variantes de biografía infantil que se encuentra en el origen del síndrome de Peter Pan. Se refiere a aquel niño que tiene una vida itinerante porque, como consecuencia de su situación familiar, debe repartir su tiempo entre distintos hogares.

Profecía autocumplidora: Fenómeno psicológico descrito y estudiado por Robert Rosenthal, profesor de sociología de la Universidad de Harvard, durante los años sesenta del siglo pasado. Se fundamenta en el principio de que los seres humanos tienden a intentar complacer a las personas que les valoran positivamente. Puede definirse, por tanto, como la influencia psicológica de un individuo sobre otro, que tiene la virtualidad de convertir en cierto algo que en principio no lo es porque, la fuerza que la expectativa ajena crea en el sujeto, hace que éste desarrolle sus capacidades y confíe en sus posibilidades.

Progresión terapéutica: Grado de madurez que adquiere el sujeto en virtud de su trabajo con el terapeuta. Puede ser detectada en función de la propia percepción subjetiva del cliente o a través de la mejora de su evaluación en los cuatro factores de la seguridad personal.

Proyección: Mecanismo de defensa a través del cual una persona atribuye a otra los comportamientos o sentimientos que su Adulto no puede aceptar de su propio Niño. El conocido refrán “cree el ladrón que todos son de su condición” expresa perfectamente el funcionamiento de la proyección.

Proyectos de cambio: Entendemos por tales la concreción de objetivos de futuro que van a requerir la toma de decisiones cruciales en el presente. Esos proyectos suelen ser la consecuencia natural de la aceptación superadora de la realidad.

Psicología humanista: Escuela creada por Abraham Maslow y Carl R. Rogers a mediados el pasado siglo. Su característica fundamental es que defiende la naturaleza esencialmente buena del ser humano y su capacidad innata de automejora./p>

Racionalización: Se trata del mecanismo de defensa más utilizado por las personas inteligentes y el que en mayor medida puede influir en su proceso de maduración o de neurotización. La racionalización consiste en utilizar argumentos supuestamente razonables para justificar comportamientos que han sido decididos por el Niño. Por ejemplo, gritarle o pegarle a un hijo y decirle que se está portando mal cuando en realidad el correctivo está motivado por la necesidad del sujeto de liberar su propio mal humor. Descubrir las racionalizaciones que encubren los comportamientos del Niño, es la mejor aportación que puede realizar la persona inteligente para favorecer el desarrollo de su Adulto. Lo malo es que, en ocasiones, se utiliza la inteligencia para justificar el comportamiento inmaduro y entonces la persona se convierte en un ser egocéntrico neurotizado que se siente incomprendido, cuando en realidad su problema reside en que no ha sido capaz de detectar los autoengaños que ha utilizado su Niño para mantener su predominio sobre el comportamiento.

Realización personal: Sensación de bienestar y sentimiento de utilidad existencial que experimenta una persona cuando expresa, en lo que hace, una parte importante de sus capacidades y habilidades.

Reflejo de sentimiento: Segundo de los cinco elementos básicos de la técnica terapéutica. Consiste en hacer llegar al cliente un resumen de sus verbalizaciones para que perciba la forma en que el terapeuta está sintonizando con los sentimientos que él expresa. Gracias al reflejo del sentimiento el Adulto del cliente puede aceptar mejor el contenido ansiógeno de las vivencias que han podido herir a su Niño o han creado saturación o sentimiento de culpa en el Padre.

Refuerzo: Recompensa que recibe el esfuerzo cuando alcanza los objetivos que lo habían inspirado.

Refuerzo positivo: Es la cuarta de las principales herramientas del método. Consiste en reforzar desde el gesto o la palabra todo aquel comportamiento del cliente que pueda considerarse una mejora desde el punto de vista terapéutico.

Regresión: Mecanismo de defensa frecuentemente utilizado por el Niño en la infancia y en la mediana edad. Consistente en adoptar pautas de comportamiento propias de etapas anteriores de su vida en las que se consideraba protegido y feliz. De esa manera, la persona pretende evitar las responsabilidades propias de su edad y evadirse de los aspectos desagradables de su realidad. Es, por tanto, un mecanismo que no ayuda a madurar.

Reiteración o reflejo simple: Primero de los cinco elementos básicos de la técnica terapéutica. Consiste en resumir la comunicación del cliente, bien destacando un elemento importante de ésta o, simplemente, repitiendo las últimas palabras que pronuncia. De esta forma el cliente se siente comprendido y se le facilita que siga con su relato.

Represión: Es un mecanismo de defensa primario que actúa autónomamente y colabora con otros, como la negación y el aislamiento, para lograr el objetivo común de negar a la conciencia aquello que el Niño del sujeto no está en condiciones de aceptar. Por tanto, cuanto más inmaduro es el Niño más utiliza la represión. Tanto es así que podríamos medir el grado de madurez de un sujeto en función de la magnitud de cosas desagradables que su Adulto puede aceptar sin necesidad de recurrir a este mecanismo. Por eso es muy importante diferenciar la represión del olvido. La represión es del Niño y el material reprimido queda en el inconsciente manteniendo su potencial poder desestabilizador. En cambio, olvidar es un proceso que lleva a cabo el Adulto después de asimilar los efectos del hecho acontecido. La consecuencia de ese diferente proceso es que las personas maduras olvidan porque no reprimen, en cambio las inmaduras, precisamente porque reprimen, no asimilan lo ocurrido y como consecuencia de ello corren el peligro de neurotizarse.

Resistencia a la frustración: Capacidad del sujeto para aceptar la defraudación de una expectativa, porque su Niño está lo suficientemente educado para asimilar las consignas que, en ese sentido, le transmite el Adulto.

Responsabilidades asumidas: Decisiones cruciales que sirven para reforzar la posición del Padre en aquellas situaciones donde el Adulto considera que debe ser así. Junto a las iniciativas de cambio, forman la expresión máxima de las conductas de autoafirmación.

Rutina: Deformación perniciosa de la costumbre que aburre al Niño y empobrece al Adulto.

Sabiduría: Grado de plenitud existencial que adquiere una persona sabia cuando su Adulto se ha desarrollado hasta alcanzar la madurez.

Seguridad personal: Resultado de la valoración positiva de los cuatro elementos que la componen: autoestima, autoimagen, autoconcepto y competencia sexual.

Sentimiento de congruencia: Sensación de bienestar psicológico que se produce cuando una determinada acción o decisión ha sido tomada desde el Adulto después de un diálogo interior suficiente. Sirve de fórmula para comprobar que el comportamiento realizado está realmente al servicio del desarrollo del Adulto.

Sentimiento de culpa: Primer dificultador de la felicidad que actúa como inhibidor de la congruencia. Se produce como consecuencia del exceso de rigidez de los principios éticos o religiosos del sujeto.

Sentimiento de inferioridad: Segundo dificultador de la felicidad que impide la realización personal puesto que inhibe las acciones que debería desarrollar el sujeto para conseguirla.

Ser o tener: Tercera disyuntiva de elección en las decisiones que posibilitan la felicidad. La persona que considera que ser es más importante que tener, puede alcanzar la felicidad a través de la realización personal. En cambio, la persona que cree que es en función de lo que tiene, corre el riesgo de intentar afirmarse a través de la falsa vía de la felicidad consumista.

Síndrome de la jaula de oro: Conjunto de síntomas asociados a la insatisfacción vital que se produce en la persona cuando elige el consumo como vía de felicidad a costa de sacrificar la realización personal.

Síndrome de Peter Pan: Denominación que utilizó Dan Kiley para referirse a los hombres adultos que no han madurado.

Simpatía: Sentimiento afectivo que se establece, de forma más o menos espontánea y recíproca, en función de las afinidades y compatibilidades de las personas implicadas

Sinergia: Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos de cada una de ellas por separado.

Sistema de autoayuda: Conjunto de principios y estrategias que se utilizan en los libros y talleres de autoayuda para que las personas aprendan a resolver por sí mismas sus problemas.

Sistema PAN: Forma de explicar la conducta a partir de los tres estados del Yo. Sistema hace referencia a las claves internas que determinan el comportamiento. Y PAN es el acróstico de Padre, Adulto y Niño.

Sublimación: Mecanismo de defensa consistente en transformar una pulsión o deseo del Niño en algo distinto que sea aceptable para su Adulto. Es un mecanismo que sirve para educar al Niño y desarrollar el Adulto y, por tanto, su utilización contribuye a la maduración del sujeto. Freud consideraba que el arte y la cultura son una sublimación del instinto y, en ese sentido, puede considerarse el primer mecanismo adaptativo de la especie humana que ha hecho posible la evolución del hombre primitivo hacia sus actuales estadios de civilización.

Sufrimiento: Sensación psicofísica desagradable provocada por una contrariedad, frustración o defraudación de expectativa.

Sufrimiento productivo: Forma de sufrir en virtud de la cual la persona deja de sufrir porque aprende de lo que sufre.

Superación o sufrimiento: Segunda disyuntiva de elección en las decisiones que propician la felicidad. La aplicación del principio del sufrimiento productivo es lo que permite que la persona madure superando sus dificultades y quede preparada para disfrutar de la felicidad que proporciona la madurez personal.

Temperamento: Aspectos neurológicos y psicológicos, de base instintiva, que determinan la forma de comportarse y reaccionar.

Tendencia actualizante: Según la teoría de Carl R. Rogers es la energía que desarrolla todo organismo para orientarse hacia lo que mejor le conviene para su propia supervivencia y perfeccionamiento.

Teoría de la felicidad: Resumen de las tesis que defiende el autor para facilitar la felicidad a través de la congruencia interna, la realización personal y el amor armónico.

Teoría de la seguridad personal: Principios básicos sobre los que se apoya el autor para defender un nuevo concepto de seguridad, basado en cuatro facilitadores principales: autoestima, autoimagen, autoconcepto y competencia sexual.

Terapia Vital: Metodología terapéutica creada por el autor en el año 2004. Es una síntesis de determinados contenidos de los modelos terapéuticos de Sigmund Freud, Alfred Adler, Viktor E. Frankl, Carl R. Rogers y Eric Berne, más las principales ideas-fuerza de sus libros de autoayuda. Está especialmente concebida para estimular el desarrollo de potenciales y favorecer la maduración personal.

Tiempo natural: Aquel que el sujeto necesita para asimilar una realidad o provocar un cambio en su comportamiento. También puede aplicarse al tiempo que se supone adecuado para que un proceso se produzca de acuerdo con los referentes normativos que son propios de la situación que se está analizando.

Vacío afectivo: Tercer dificultador de la felicidad producido por la ausencia de amor armónico.

Vivencia: Forma de calificar lo que se vive, para diferenciarlo de la experiencia, que es aquello que se aprende de lo que se vive.

Vocación: Orientación natural del sujeto hacia el ejercicio de una determinada actividad porque su Adulto le dice que tiene capacidad para ello y su Niño siente el deseo de activarla.

Voluntad: Capacidad de mantener libremente un esfuerzo continuado hacia metas que se consideran asequibles. Forma parte de las cuatro facultades esenciales del potencial humano y ejerce una influencia fundamental sobre las otras tres porque, gracias a ella, se pueden mantener las conductas de autoafirmación y las decisiones cruciales que posibilitan la consecución de los objetivos que el Adulto se ha fijado.