La Terapia Vital es el nombre con el que denomino mi método de intervención terapéutica y es el resultado de la sistematización de los conocimientos teóricos y la expericencia clínica acumulada durante treinta años de actividad profesional. En los inicios de mi carrera utilizaba la Psicoterapia Centrada en la Persona de Carl R. Rogers. Después, y progresivamente, fui incorporando aspectos del Análisis Conciliatorio de Eric Berne hasta que, en 1988, publiqué mi primer libro "El cambio psicológico". Desde entonces, mi método terapéutico ha ido madurando y haciéndose autónomo hasta el punto de que en el año 2004 consideré que tenía suficiente entidad como para independizarse de sus orígenes y adquirir identidad propia. Decidí denominarlo Terapia Vital, porque parto de la base de que el aprendizaje más importante se adquiere a través de las propias vivencias. La educación sirve, los consejos sirven, la reflexión sirve, pero lo que más nos ayuda a mejorar es la propia experiencia adecuadamente asimilada. Por eso el sistema se apoya en tres ideas fuerza difícilmente cuestionables. La primera, es que lo que nos ayuda a progresar como personas son los malos momentos bien asimilados. La segunda, es que cada individuo puede convertirse en terapeuta de si mismo a través de un diálogo interior que le ayude a desarrollar su mejor parte. Y la tercera es que cuanto más participe el propio implicado en su proceso de superación más contento estará de sí mismo y más seguridad ganará. Por eso el Terapeuta Vital no es el principal agente del proceso terapéutico sino que se limita a facilitar que cada cual se convierta en el principal responsable de la solución de sus problemas.
Si usted quiere aprender de sus errores y está dispuesto a mejorar con su propio esfuerzo, tiene muchas posibilidades de que nuestro método pueda resultarle de utilidad.
Diez lemas de Terapia Vital que le ayudarán a determinar hasta qué punto sintoniza con el método y lo considera adecuado para usted:
Vivir es arriesgarse, caer y levantarse.
No hay crecimiento sin sufrimiento.
Aprenda de sus errores y no cometerá otros mayores.
El bienestar siempre es consecuencia del bien obrar.
Reconocer los defectos es una virtud.
Cada uno puede ser el mejor maestro de si mismo.
Convierta su mejor parte en su mayor parte.
En la escuela de la vida, la gran maestra es la herida.
La inmadurez es una etapa inevitable y la madurez su evolución deseable.
El tiempo todo lo cura...si la persona madura.

Antoni Bolinches
Creador de la Terapia Vital
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